domingo, 14 de agosto de 2016

Famacéuticas suben los precios de forma injustificada

Por qué todas las Farmacéuticas suben los precios de forma injustificada?





¿Se trata de un coste justificado?

Un informe estadounidense asegura que todas las farmacéuticas elevan los precios de viejos medicamentos año a año, en subidas muy por encima de la inflación general

La forma de fijar el precio de los medicamentos tiene poco que ver con la de otros productos. (iStock)




El fundador y director ejecutivo de Turing Pharmaceuticals, Martin Shkreli, se convirtió en una de las personas más odiadas del mundo tras comprar los derechos del Daraprim, el único fármaco autorizado para combatir una infección que afecta a personas con sistemas inmunológicos débiles, como enfermos de cáncer y sida, y subir su precio de 13,50 dólares (12 euros) la caja a 750 dólares (672 euros). Un aumento del 5.555%.

Shkreli defendió su decisión asegurando que no era una cuestión de avaricia, sino una medida necesaria para que el negocio fuera sostenible y que, además, no era el único que estaba acometiendo grandes subidas de precios. Al menos en esto último tiene razón.

Las tácticas de subidas de precios no están limitadas a unas cuantas 'manzanas podridas', sino que son bien conocidas en toda la industria

DRX, una compañía que compara precios de medicamentos para los seguros de salud, ha analizado la evolución en el coste en Estados Unidos de 3.000 fármacos de marca desde diciembre de 2014 hasta enero de 2015 y ha constatado que se dobló el precio de 60 de ellos y se cuadriplicó en 20 casos. Unos 1.100 fármacos sufrieron un incremento del 10%. Sólo 50 rebajaron su coste.

Aunque en España no rigen los mismos precios, que según un estudio de Wharton son por norma general consistentes con las diferencias de renta entre los países, nuestro país no se libra de este tipo de subidas. Aquí las farmacéuticas no tienen libertad para elevar a su antojo el precio de los medicamentos que están financiados por la Seguridad Social, y renegociar los precios con el Gobierno es muy complejo, pero lo hacen en cuanto tienen vía libre.

Sirva como ejemplo lo que ocurrió con los 400 medicamentos que el Gobierno decidió sacar de la financiación del Sistema Nacional de Salud en 2012. Al quedar excluidos de la financiación pública, los laboratorios responsables de estos productos tenían libertad para comunicar al Ministerio su intención de comercializar los mismos a un precio superior. Medicamentos populares como el Mucibron, el Mucosan, el Romilar o el Fortasec aumentaron su precio por encima del 100% en sólo un año. De los 400 fármacos sólo uno bajó de precio.

La forma en que las farmacéuticas fijan el coste de los medicamentos está siendo muy discutida en EEUU. Como aseguró el diputado demócrata Elijah Cummings, que preside un comité del Congreso estadounidense para estudiar la cuestión, “las tácticas de subidas de precios no están limitadas a unas cuantas 'manzanas podridas', sino que son bien conocidas en toda la industria” y “muchas empresas farmacéuticas se están llenando los bolsillos a costa de los sectores más necesitados de la población”.

De la misma opinión es Jim Yocum, vicepresidente ejecutivo de DRX, que apunta que las grandes subidas de precio “son una parte integral del modelo de negocio” de las farmacéuticas.
Los precios de los medicamentos pueden provocar dolor de cabeza. (iStock)
Subidas escandalosas

Entre las mayores subidas de precio acontecidas en EEUU, por detrás del Daraprim, se encuentran el Novacort, una crema mezcla de hidrocortisona y pramoxina cuyo precio se incrementó casi un 3.000% y el Alcortin A, una combinación de esteroides y antibióticos para tratar los eczema y las infecciones de piel: el preció subió un 1.860% durante el periodo analizado.

Entre las subidas de precio que afectarán a más pacientes se encuentra la del Crestor, un popular (y polémico) medicamento para tratar el colesterol cuyo precio se ha elevado un 15% para compensar la llegada de su versión genérica en mayo –algo que no ha ocurrido en España–. O la del Viagra que cuesta un 13% más que el año pasado, pese a que ya cuenta con competidores genéricos.

La compañía que ha efectuado, de largo, las mayores subidas ha sido Valeant, conocida por comprar los derechos para comercializar viejos fármacos

Según explica Yocum, en EEUU todas las compañías farmacéuticas suelen cambiar sus precios de venta a finales o principios de año, pero en los dos últimos meses la subida ha sido mayor que en pasadas temporadas. Pfizer, por ejemplo, ha incrementado el precio de 24 fármacos en un 12%. Un portavoz de la compañía ha explicado a 'Bloomberg' que los precios de catálogo no reflejan los descuentos ofrecidos a los gobiernos y aseguradoras, pero como explica Yocum, estos son por lo general el punto de partida en las negociaciones. “Aunque no consiguen obtener el incremento total del precio, consiguen una parte”, asegura.

La compañía que ha efectuado, de largo, las mayores subidas ha sido Valeant Pharmaceuticals International, conocida por centrarse en comprar los derechos para comercializar viejos fármacos genéricos y elevar sus precios. El precio de trece de sus medicamentos se ha doblado desde diciembre de 2014. Especialmente escandaloso es el caso del Isuprel, un fármaco que se usa para tratar las arritmias, cuyo precio subió en un 525% en cuanto la compañía se hizo con los derechos para comercializarlo y se ha elevado un 720% en todo el periodo analizado.

Las farmacéuticas siempre defienden estas subidas de precio (muy por encima de la inflación general) por los altos costes de investigación y producción que conlleva el desarrollo de nuevos medicamentos, pero es un argumento difícil de sostener, más aún cuando muchos de estos fármacos llevan décadas en el mercado. AstraZeneca vendió el derecho a comercializar en EEUU dos viejos medicamentos para controlar la presión arterial, Zestril y Tenormin, a Alvogen en enero de 2015. Tras esto, tal como constata el informe de DRX, sus nuevos propietarios incrementaron el precio en un 800 y un 600 por ciento, respectivamente.



El doctor Joan Ramon Laporte asegura que "El precio de los medicamentos es puramente arbitrario".

Una vieja historia

El incremento exagerado del precio de algunos medicamentos es un asunto de largo recorrido, que ha provocado grandes tensiones entre empresas, gobiernos y ciudadanos. En España todos recordamos la polémica en torno al Sofosbuvir, el medicamento para tratar la hepatitis C cuyo coste ascendía a 84.000 dólares por 12 semanas de tratamiento, un precio inasumible para el Gobierno español, que tardó meses en negociar una rebaja con la farmacéutica Gilead, propietaria de la patente.

¿Cómo se justifican precios tan elevados? Como reconoció Raymond Gilmartin, exdirector ejecutivo de Merck, a Marcia Angell, exredactora jefa del 'New England Journal of Medicine', “el precio de los medicamentos no está determinado por los costes de investigación. Lo que lo determina, en su lugar, es el valor que tienen en cuanto a su capacidad de evitar y tratar una concreta enfermedad o dolencia”. En definitiva, si tu fármaco es el único que puede ayudar a un grupo de pacientes puedes elevar el precio hasta (casi) donde quieras.

El precio de un nuevo fármaco no tiene nada que ver con sus costes de desarrollo, depende por completo de cuánto estemos dispuestos a pagar

Como explicó a El Confidencial Peter C. Gøtzsche, el médico danés autor de 'Medicamentos que matan y crimen organizado' (Los libros del lince), “gran parte de la investigación que permite el desarrollo de nuevos fármacos ha sido financiada por el dinero de los ciudadanos, que pagan las nóminas de los investigadores públicos. Si un medicamento es considerado un gran avance, la norma es que la compañía farmacéutica que se hace cargo del desarrollo de ésta cobre un precio obsceno, abusando de ese modo el monopolio que la sociedad le ha otorgado. El precio de un nuevo fármaco no tiene nada que ver con sus costes de desarrollo, pero depende por completo de cuánto estemos dispuestos a pagar por él”.

En 2010, un grupo de investigadores italianos analizó el mercado de lo que se conoce como “medicamentos huérfanos”, aquellos fármacos que se destinan a tratar enfermedades graves que afectan a muy poca gente y, por tanto, su comercialización resulta poco probable sin medidas de estímulo. Pero el precio es por sí sólo un incentivo suficiente. Según la investigación, publicada en el 'British Medical Journal', el coste anual de estas medicinas está inversamente relacionado con la prevalencia de la enfermedad.

En definitiva, nada justifica el precio de los fármacos más allá de la ley de la oferta y la demanda. ¿Y los costes de desarrollo? Según un informe del Congreso de EEUU redactado en 2000, “quince de los veintiún medicamentos más importantes aparecidos entre 1965 y 1992 se desarrollaron gracias al conocimiento y a las técnicas de la investigación financiada públicamente”.

jueves, 11 de agosto de 2016

"Deja de comer productos light"

"Deja de comer productos light": el informe británico que ha causado un terremoto


Durante décadas, estábamos seguros de que la clave del adelgazamientoconsiste, básicamente, en quemar más calorías de las que consumimos. Una simple operación de suma y resta que se conoce como la hipótesis delequilibrio energético y según la cual, todo sería tan sencillo como reducir el consumo de grasas y hacer ejercicio. Sin embargo, cada vez más voces se alzan contra esta tesis. La última de ellas, un informe publicado de manera conjunta por el National Obesity Forum (NOF) inglés y la Public Health Collaboration, que ha provocado un tsunami de respuestas entre las agencias de salud y los medios de comunicación británicos.
El informe, llamado 'Eat Fat, Cut the Carbs and Avoid Snacking to Reverse Obesity and Type 2 Diabetes' fue publicado este pasado domingo y ha removido unas cuantas conciencias: no solo asegura que las guías actuales para prevenir la obesidad que se basan en las dietas bajas en grasas y colesterol pueden tener “desastrosas consecuencias para la salud”, sino que también advierte que las instituciones de salud pública están determinadas por los intereses de la industria alimentaria, cuya influencia representa “una significativa amenaza para la salud pública”.
La promoción de la comida baja en grasas es el mayor error en la historia médica moderna, y ha tenido consecuencias devastadoras
Si polémicos han resultado sus ataques a las instituciones públicas, aún más lo han sido sus recomendaciones, muy en la línea de lo que han reivindicado durante los últimos años científicos y divulgadores comoWalter Willett del Departamento de Nutrición de la Escuela de Harvard de Salud Pública o Gary Taubes: básicamente, que “comer grasa no te pone gordo”, ya que una dieta alta en grasas saludables y, sobre todo, baja en carbohidratos (como los de la pasta o el arroz) es preferible a otra baja en grasas para perder peso y mantener una mejor salud cardiovascular.

¿Lo estás haciendo mal?

“Como clínico que ha tratado con pacientes todos los días, me di cuenta rápidamente de que las guías producidas desde arriba que sugieren que las dietas altas en carbohidratos y bajas en grasa eran la panacea están tremendamente equivocadas”, ha señalado el presidente de NOF, el profesor David Haslam, a los medios británicos. “El esfuerzo actual hafracasado, la prueba es que los niveles de obesidad son más altos que nunca, y no hay ninguna muestra de que se vayan a reducir a pesar de los esfuerzos de los gobiernos y los científicos”.

La revista 'Time' también dedicó un artículo a la polémica de la grasa.
Aún hay más: el informe asegura que si padecemos enfermedades comodiabetes de tipo 2 debemos eliminar cuanto antes de nuestra dieta todas las comidas etiquetadas como “bajas en grasas”, “light” o “bajas en colesterol”, porque muy probablemente contendrán grandes cantidades de carbohidratos. Por su parte, el cardiólogo de la Public Health AssociactionAseem Malhotra ha asegurado que la promoción de estas comidas es “quizá el mayor error en la historia médica moderna, lo que ha provocado consecuencias devastadoras para la salud pública”. El médico califica de “bomba de relojería metabólica” a las recomendaciones de laguía Eatwell, utilizada en Reino Unido y muy similar a la del resto de países occidentales.
“No puedes quemar una mala dieta”, asegura la investigación, en referencia a la vieja creencia de que podemos cualquier cosa siempre y cuando hagamos el suficiente ejercicio físico: “La obesidad es un desorden hormonal que conduce a una división energética anormal que no puede ser arreglada únicamente incrementando el ejercicio”. En la misma línea se encuentra la recomendación de los autores de dejar de contar calorías, puesto que no son todas iguales y causan diferentes efectos en nuestroorganismo. Por supuesto, nada de picotear entre horas: la frecuencia con la que consumimos alimentos tiene un papel crítico en la obesidad.
Nuestra población ha estado sometida durante 40 años a un experimento global incontrolado que ha salido drásticamente fatal
¿Qué debemos hacer, por lo tanto? Según el informe, retornar a las “comidas naturales” (“whole food”), es decir, la carne, el pescado, los lácteos o incluso comidas altas en grasas como el aguacate que permite combatir el colesterol gracias a su alto contenido en ácido oleico, el tipo de grasa más saludable. Nada de azúcares añadidos: el polémico informe recomienda reducir nuestro consumo de dicho componente a cero, ya que “no tiene ningún valor nutricional”, en palabras de los autores.

Un terremoto en la industria

Apenas han pasado unas horas desde la publicación del artículo y las respuestas se acumulan a decenas, especialmente en lo que concierne al consumo de grasas (“toma grasas para adelgazar” y “no tengas miedo a la grasa, es tu amiga” son dos frases que pueden leerse en el artículo). Por ejemplo, la doctora Alison Tedstone, nutricionista jefe del servicio de Salud Pública inglés, ha señalado que “pedir a la gente que coma más grasas, consuma menos carbohidratos e ignore las calorías es irresponsable” y recuerda que el informe tan solo se ha basado en 43 investigaciones, seleccionadas porque apoyaban su tesis.
La nutricionista recordaba los más que demostrados peligros de las grasas saturadas, que “incrementan el riesgo de una subida en el colesterol y un rápido camino a las enfermedades cardíacas o una posible muerte”. En una línea semejante se encuentra el Centre for Evidence Based Medicine, que un comunicado discutía punto por punto algunas de las aseveraciones del documento, señalando que “un informe de esta naturaleza, publicado por grupos de profesionales, tiene una responsabilidad particular a la hora de adoptar un acercamiento sistemático, riguroso y transparente si lo que pretende es ayudar y no entorpecer las mejoras en la dieta y reducir las enfermedades prevenibles”.
Otros expertos, no obstante, se han mostrado favorables al informe, o al menos, a parte de él. Por ejemplo, Iain Broom, de la Universidad Robert Gordon en Abedeen, que ha dicho a 'The Guardian' que “continuar con la política alimentaria de recomendar un consumo alto en carbohidratos, bajo en grasas y en calorías como 'dieta saludable' está fatalmente equivocado”, al mismo tiempo que añadía que “nuestra población ha estado sometida durante 40 años a un experimento global incontrolado que ha salido drásticamente fatal”.
Pedir a la gente que coma más grasas, consuma menos carbohidratos e ignore las calorías es irresponsable
La mayor parte de críticas coinciden en recordar que recomendar las “grasas”, en general, puede llevar a la confusión entre la población. Pero lo que también queda claro es que es un capítulo más en la inacabable guerra entre los partidarios de los carbohidratos y los de las grasas –por así decirlo–: una guerra que los últimos han ganado desde 1980, pero que pronto pueden perder. O, al menos, llegar a una tregua en la que el beneficiado sea el consumidor, ese que cada día sufre más problemas de salud (como diabetes o enfermedades cardíacas) y padece una obesidad para la que no parece haber solución.
fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-05-24/informe-obesidad-todo-era-mentira_1204657/

Un solo compuesto contra tres enfermedades olvidadas

Identifican una molécula eficaz contra el Chagas, la leishmaniasis y la enfermedad del sueño


Resultado de imagen para leishmaniasis

El Chagas, laleishmaniasis y laenfermedad del sueño son tres de las conocidas como enfermedades de los pobres. A pesar de que afectan a más de 20 millones de personas en el mundo y causan más de 50.000 muertes cada año, quienes las sufren viven en los países más desfavorecidos del planeta -principalmente en Latinoamérica, África y Asia-, por lo que no son precisamente unas dolencias rentables para las grandes compañías farmacéuticas.
Así las cosas, los tratamientos que existen, si es que los hay, están obsoletos, no son lo suficientemente eficaces o tienen demasiados efectos secundarios. Muchas veces, ni siquiera llegan a los pacientes. Las cifras del Chagas, por ejemplo, son impresionantes, y reflejan la marginalidad a la que se ven abocados quienes sufren esta enfermedad causada por el parásito Trypanosoma cruzi: en la actualidad, sólo el 1% de los infectados recibe la medicación que necesita. A este ritmo, se tardarían unos 300 años en tratar a todos los afectados.
La leishmaniasis, por su parte, es otra de las patologías más asociadas a la pobreza, ya que suele darse en personas malnutridas, con malas condiciones de vida y un sistema inmunitario débil. La leishmaniasis visceral, su forma más grave -también conocida como kala azar- es mortal si no se trata. En cuanto a la enfermedad del sueño, su diagnóstico y tratamiento son complejos, y los medicamentos que se usan "son tóxicos y difíciles de administrar", en palabras de la Organización Mundial de la Salud.
Sin embargo, hoy podría decirse, aunque con cautela, que los golpeados por estas tres enfermedades están de enhorabuena, ya que el hallazgo presentado en Naturecontra estas dolencias, aunque es preliminar, también es prometedor. La revista recoge en sus páginas un nuevo compuesto identificado por un grupo de científicos estadounidenses que ha conseguido matar al parásito responsable de las tres dolencias. Por el momento, sólo lo han probado en ratones, y aunque todavía es demasiado pronto para aventurar si funcionaría en humanos, se trata, sin duda, de una buena noticia para unas enfermedades sobre las que la investigación es más bien escasa.

Más de tres millones de compuestos

El Chagas, la leishmaniasis y la enfermedad del sueño están causados, respectivamente, por el Trypanosoma cruzi, la Leishmania spp. y el Trypanosoma brucei spp. Los tres tienen en común que son kinetoplástidos, unos organismos unicelulares con una secuenciación genómica y biológica similar.
Aprovechando esta circunstancia, un equipo de investigadores del Instituto de Genómica de la Fundación de Investigación Novartis (San Diego, California) probaron más de tres millones de compuestos hasta dar con el que han venido a llamar GNF6702. Éste demostró ser efectivo contra los tres parásitos, al tiempo que no dañaba las células humanas.
"Es la primera vez que se ha logrado identificar un fármaco preclínico que puede curar las tres infecciones en modelos con ratones", explica a EL MUNDO Frantisek Supek, autor del trabajo. "GNF6702 es una pequeña molécula orgánica que tiene propiedades curativas y que, potencialmente, podría ser administrada en forma de píldora, aunque hace falta más investigación para comprobar si esto es posible", continúa.
"Lo interesante de este trabajo es ver cómo se pueden inhibir de la misma manera estos tres parásitos, que están muy relacionados evolutivamente", explica a EL MUNDO Luis Izquierdo, investigador de ISGlobal, al hablar sobre el compuesto descrito en Nature, que ha logrado bloquear la actividad de la proteasoma (una estructura encargada de la degradación de proteínas) de los parásitos con los que se había infectado a los ratones.

'Un estudio impresionante'

Dolores Bargues, bióloga molecular de parásitos y vectores en la Universidad de Valencia, se muestra entusiasmada con la investigación: "Han hecho un estudio impresionante, es un trabajo muy muy serio, utilizando distintos tipos de ratones y analizando distintos tipos de cepas", dice.
Y es que en las tres dolencias se han obtenido resultados esperanzadores: en la leishmaniasis visceral, la terapia oral con GNF6702 produjo un efecto más pronunciado en la reducción de la carga parasitaria que la milfetosina, el único tratamiento disponible actualmente contra esta enfermedad. En la leishmaniasis cutánea, su forma más frecuente, que deja cicatrices de por vida y afecta a un millón de personas al año, la reducción fue todavía más pronunciada.
En cuanto a la enfermedad del sueño, a los ratones a los que se le administró el compuesto no se les detectó parásitos en el cerebro al terminar el experimento, mientras que éstos sí se detectaron en aquellos a los que se había tratado con la terapia estándar. En este caso, para que el fármaco penetrara en el cerebro, "tuvimos que usar una dosis más alta de GNF6702", cuenta Supek, que admite que es posible que, con la concentración que usaron -100 mg/kg-, el fármaco "podría ser tóxico para otro órgano del cuerpo". "Si éste fuera el caso, puede que necesitemos encontrar otra molécula que pueda entrar fácilmente en el cerebro y curar la infección sin ser tóxica para el resto de órganos", aclara.
El hecho de haber podido frenar el parásito en el cerebro, explica Bargues, es muy importante, "porque un medicamento que sea capaz de atravesar la barrera hematoencefálica es algo brutal".
Es en el Chagas donde estos investigadores han obtenido los resultados más modestos. Y no porque hayan sido malos, sino porque, en este caso, la administración de GNF6702 a los ratones se ha limitado a igualar el efecto del benznidazol, el medicamento más extendido contra el Chagas, que tiene, sin embargo, varios e importantes efectos secundarios en quienes lo reciben.

Evaluar su toxicidad para las pruebas en humanos

Así las cosas, y aunque por el momento los resultados sean sólo en ratones, se trata sin duda de un buen primer punto de partida contra tres de las enfermedades que afectan a las personas más pobres del planeta. El hecho de que un solo compuesto pudiera actuar como diana terapéutica de tres enfermedades distintassería sin duda una excelente noticia. Pero todavía es pronto para saber si esto será posible.
"Ellos son muy conscientes de que de los ratones a los humanos hay un trecho, pero todo lo que sea un paso más en la investigación es una puerta abierta, una nueva esperanza", señala Bargues en conversación con EL MUNDO. Esta experta enfatiza la complejidad de encontrar una cura para este tipo de enfermedades parasitarias, ya que existen "muchísimas cepas y subespecies distintas".
El próximo paso es probar GNF6702 en humanos, aunque todavía no hay fecha para el comienzo de los ensayos clínicos. Por el momento, explican a este periódico los autores del estudio, "se está evaluando la toxicidad del compuesto", y en función de la información obtenida, se darán los siguientes pasos. "Es una apuesta nueva para un nuevo modelo de tratamiento que ojalá dé buenos resultados, porque algunas de las terapias que tenemos ahora para estas enfermedades tienen una efectividad muy reducida", señala Bargues.
Habrá que esperar, por tanto, para ver si los próximos datos siguen siendo positivos y se puede seguir adelante en este nuevo camino que requerirá, también, de una entidad que ponga sobre la mesa el dinero necesario para apostar por una terapia cuyo retorno económico no será tan evidente como con otras enfermedades.
fuente: http://www.elmundo.es/salud/2016/08/08/57a8a1b646163f166b8b45f9.html

sábado, 6 de agosto de 2016

Los fármacos biológicos y sus ‘genéricos’

Biosimilares: Los fármacos biológicos y sus ‘genéricos’ son igual de buenos, señala estudio en el Ann Intern Med.



El primer biosimilar aprobado en Europa fue en 2006 para tratar problemas de crecimiento de los niños. 
El primer biosimilar aprobado en Europa fue en 2006 para tratar problemas de crecimiento de los niños. Wikimedia Commons
La guerra de los genéricos que hubo a finales del siglo pasado se va a quedar en un juego de niños frente a la que se prepara por los fármacos de última generación, los biológicos. Mucho más complejos, difíciles de fabricar y caros, los medicamentos biológicos tienen también sus genéricos, conocidos como biosimilares. Ahora, una revisión de una veintena de estudios muestra que tanto los originales como las copias son igual de buenos.
Para entender la que se avecina hay que mirar al pasado. Lo primero es diferenciar los fármacos tradicionales de los biológicos. Los primeros son de base química, por lo que si se tienen el mismo principio activo, la fórmula, y los pasos para fabricarlo, un medicamento genérico puede ser tan eficaz (terapéutico) seguro (efectos secundarios) y actuar (farmacocinética) como el original. Con los biológicos la cosa se complica. Como las vacunas o la insulina, se basan en un ser vivo, ya sea una bacteria, un hongo o alguna célula modificada por medio de la biotecnología. Esto hace que sea imposible una copia exacta. Por eso a los genéricos de los fármacos biológicos se les llama biosimilares y no bioidénticos.
El otro elemento a tener en cuenta es el dinero. Los costes para desarrollar un fármaco biológico son muy altos y no se abarata de la misma manera una vez que se obtiene la fórmula mágica y se le da al botón de fabricar pastillas. Eso hace que estos medicamentos sean muy caros. Han podido revolucionar el tratamiento del cáncer, la artritis o las enfermedades inflamatorias del intestino, pero han elevado los costes para el sistema sanitario. El negocio para las compañías es enorme. Frente a los miles de base química, los biológicos son unas decenas y en 2017 supondrán el 20% de los 1,04 billones de euros de gasto farmacéutico mundial, según un informe del IMS Health.
Los fármacos biológicos suponen ya el 20% del gasto mundial en medicamentos
"Hay mucho en juego", dice en un correo el profesor de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins (EE UU), Caleb Alexander. Es mucho dinero que va a las cuentas de las farmacéuticas que desarrollaron los primeros biológicos. El fin de vigencia de la patente de muchos de ellos está alimentado la fabricación de biosimilares, que aligerarían la carga en la sanidad pública. En EE UU ya se han aprobado dos biosimilares, pero en esto Europa lleva la delantera: la Agencia Europea del Medicamento ya ha aprobado 21 biosimilares.
Junto a un grupo de colegas, Alexander ha recopilado todos los estudios que comparan fármacos biosimilares y de referencia usados para tratar la artritis reumatoide, la psoriasis o enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Se trata de fármacos basados en inhibidores de una proteína clave en el sistema inmunitario conocida como factor de necrosis tumoral. Entre los trabajos hay ensayos clínicos en fase I (para determinar su seguridad) y en fase III, previos a su comercialización. También hay estudios que hacen un seguimiento de los fármacos en pacientes tratados primero con medicamentos originales y después con biosimilares.
En todos los ensayos clínicos revisados, tanto fase I como III, los biosimilares se encontraron en un margen de equivalencia entre el 80% y el 125% del medicamento de referencia, según publican en Annals of Internal Medicine. Aunque esos porcentajes no se pueden traducir directamente como que en algunos casos el biosimilar supera al original, "este margen de equivalencia se refiere a los umbrales entre los que un producto rinde respecto al que se compara", recuerda Alexander.
"Las patentes garantizan el bien privado, el acceso a los medicamentos a un coste razonable garantizan el bien público"
Miguel del Fresno, profesor de la UNED y experto en genéricos
"El mismo debate que se produjo con la llegada de los menos complicados genéricos se está repitiendo de nuevo, ahora con mucho más en juego, con más posibilidades de equivocarnos pero más potencial ahorro para el sistema sanitario", comenta Alexander, también codirector del Centro Johns Hopkins para la Seguridad y Eficacia del Medicamento. "Pero, basándonos en las evidencias disponibles, podemos concluir que los productos que hemos estudiado son comparables y, con toda seguridad, serán más baratos", añade.
Aunque el estudio se centra en un tipo de fármaco biosimilar, dejando fuera otros como los que se basan en anticuerpos monoclonales para la psoriasis o varios tipos de cáncer, los investigadores creen que sus resultados deben rebajar las exigencias establecidas para que un biosimilar pueda competir con los originales a medida que sus patentes vayan expirando.
"El de los biosimilares va a ser el mercado en que se producirá la verdadera guerra", comenta el profesor de la UNED, Miguel del Fresno, que lleva años investigando las estrategias para frenar la llegada primero de los genéricos y ahora de los biosimilares. Y en esta guerra ve muchos frentes, desde definir claramente qué es un biosimilar a quién puede recetarlo, pasando por elegir el nombre, con su marca o con el principio activo, como sucede con los genéricos.
Para del Fresno, "la clave estará en que los responsables políticos sanitarios sepan diferenciar entre el bien público y el bien privado", y añade: "las patentes son las que garantizan el bien privado, el acceso a los medicamentos a un coste razonable es lo que garantiza el bien público"

 original
http://elpais.com/elpais/2016/08/02/ciencia/1470125640_368210.html 

FARMACOEPIDEMIOLOGÍA: La industria farmacéutica es la tercera mayor 'fáb...

FARMACOEPIDEMIOLOGÍA: La industria farmacéutica es la tercera mayor 'fáb...: RedacciónMédica, 31 de julio de 2016 Este sector es capaz de generar el 30,1 por ciento de la riqueza del mundo desde este año hasta 2...

LAS FARMACÉUTICAS INVENTAN TRASTORNOS Y ENFERMEDADES


Peter C. Gøtzsche

"Las farmacéuticas inventan trastornos y enfermedades mentales para tener gente adicta a sus productos"


En 2013 Peter C. Gøtzsche publicó el libro ' Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud ' (Libros del Lince, 2014), donde cargaba duramente contra el sector farmacéutico, que conoce como la palma de su mano tras haber trabajado ocho años en él. La obra, en la que acusa a las compañías farmacéuticas de amañar las conclusiones de numerosas investigaciones en beneficio propio, levantó una gran controversia al ser el profesor Gøtzsche una gran autoridad en materia de diseño de estudios científicos.

Hace pocos días ha aparecido en España su último libro, titulado ' Psicofármacos Que Matan y denegación organizada' (Libros del Lince, 2015), donde Gøtzsche aborda el campo de la psiquiatría moderna y asegura que esta se ha simplificado hasta el extremo de limitarse a recetar los psicofármacos que la industria va lanzando al mercado. Siempre radical, aboga por abolirlos todos salvo en casos extremos, donde realmente se demuestre su aportación a la cura del enfermo. Para Gøtzsche, ansiolíticos, antidepresivos e incluso antipsicóticos se recetan sin tener en cuenta sus efectos dañinos.

El profesor Peter C. Gøtzsche se graduó como Máster de Ciencia en Biología y Química en 1974, y se licenció como médico en 1984. Es especialista en medicina interna, trabajó en la industria farmacéutica entre 1975 y 1983, y ejerció en hospitales de Copenhague entre 1984 y 1995. En 1993 contribuyó a la creación de la Cochrane Collaboration, una institución dedicada a revisar la veracidad de todos los estudios que se publican en el ámbito de la salud y así filtrar los intereses de las diferentes industrias en el negocio de la sanidad.

Su libro describe a los psiquiatras como profesionales dedicados a recetar medicamentos a los pacientes sin saber realmente si van a funcionar...

Una razón importante por la que la psiquiatría moderna está tan centrada en los fármacos es que la gente no sabe muy bien cuáles son ni sus beneficios ni sus daños. Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos.

¿No existen psicofármacos de beneficios comprobados?

Mediante las revisiones de muchísimos estudios he podido comprobar que el beneficio de muchos psicofármacos es dudoso, pero en cambio no existe duda de que pueden causar daños graves, que pueden incluir el suicidio, el homicidio o la muerte por otras causas. Otro problema es que probablemente todos estos fármacos son susceptibles de provocar daños permanentes en el cerebro cuando se usan a largo plazo, pero los pacientes que los quieren dejar, por lo general cuentan con muy poco apoyo por parte de sus médicos.

La psiquiatría actual reduce los problemas psicológicos a desequilibrios químicos que pueden ser curados con fármacos. ¿Hay intereses de la industria detrás de esta gran simplificación?

El cuento sobre los supuestos desequilibrios químicos fue inventado por un médico hace 61 años y la industria farmacéutica lo abrazó de inmediato. No he encontrado ninguna investigación que acredite científicamente que un desequilibrio químico es la causa de problemas psiquiátricos. Es más: los psiquiatras más relevantes son conscientes de que esto es una mentira y sin embargo muchos de ellos, tal vez la mayoría, siguen utilizándola a fin de persuadir a sus pacientes a continuar con su medicación.

El sueño de una solución rápida nunca desaparece, pero no hay soluciones rápidas en psiquiatría y los fármacos son muy raras veces la solución a los problemas de la gente. La profunda ironía es que quizás no haya un desequilibrio químico implicado salvo el que crean los propios psicofármacos, que en muchos casos funcionan como drogas adictivas.



Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos.


¿Podríamos decir entonces que estamos frente a una industria que inventa enfermedades para crear adictos a sus productos?

No es desacertado asegurar que la industria farmacéutica inventa enfermedades para conseguir gente enganchada a sus productos. Dicho esto, es cierto que hay muchas personas que sufren problemas mentales severos y necesitan en ocasiones un apoyo en la medicación. Pero creo que tratar estos problemas sistemáticamente con psicofármacos solo empeora la situación. La forma en que usamos las drogas psiquiátricas hoy en día sin duda causa mucho más daño que beneficio.

El 'trastorno bipolar', el 'TDAH', el 'trastorno obsesivo compulsivo', etc., son palabras que han entrado en el lenguaje común. ¿Son tales diagnósticos una simplificación de los problemas de la persona para adaptarlos a la aplicación de ciertos medicamentos?

Una de las grandes tragedias de la psiquiatría moderna es que muchos trastornos psiquiátricos son causados por los psicofármacos que se usan para tratar otro trastorno anterior; es decir, son daños colaterales, o efectos secundarios si se quiere. Por ejemplo, los efectos secundarios de la medicación para tratar el TDAH (trastorno por déficit de atención) coinciden bastante con el cuadro de diagnóstico de un trastorno bipolar.

Lo mismo ocurre con la depresión: los fármacos antidepresivos pueden provocar síntomas que cumplen con los criterios para diagnosticar un trastorno bipolar, por lo que también en este caso muchas personas sufren de efectos secundarios de los antidepresivos. Pero esto a menudo no se detecta y, por lo tanto, estas personas pueden, además, ser tratados con medicamentos antipsicóticos o de litio, o ambos.

En mi libro explico por qué no debemos ver el TDAH como un trastorno psiquiátrico, y la razón por la que la que los psiquiatras deberían centrarse en los problemas del entorno de los niños (el TDAH es más frecuente entre niños) en lugar de decir que son los propios niños el problema. Los medicamentos para el TDAH no resuelven ningún problema; de hecho, parecen agravarlos a largo plazo.

Usted sostiene que la gran mayoría de los fármacos psicoactivos deberían ser abolidos. ¿Cómo se trataría, en tal caso, una psicosis grave?

Hubo una revisión Cochrane que comparó las benzodiazepinas con los antipsicóticos para tratar la psicosis aguda. La misma mostró que los pacientes se calmaron más rápido con la benzodiazepina. El tratamiento estándar es aplicar antipsicóticos, pero he preguntado a muchos pacientes que han probado ambos tipos de fármacos, cuál preferirían en caso de sufrir un nuevo brote psicótico.

Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos. Pero también es posible tratar la psicosis severa sin ningún tipo de medicamentos psiquiátricos. Sé de psiquiatras eminentes en varios países que nunca han usado un antipsicótico para tratar una psicosis. Solo han aplicado la psicoterapia, la empatía y el amor.

Muestran a los pacientes que se preocupan por ellos, que los respetan y tienen un verdadero interés en ellos, y es bien sabido que este enfoque es eficaz. Antipsicótico es un nombre demasiado engañoso, ya que estos fármacos no curan a nadie en contraste con los antibióticos, que realmente pueden salvar la vida de las personas si tienen una infección bacteriana grave. No estoy convencido de que necesitemos antipsicóticos en absoluto, ya que son muy tóxicos.

¿De verdad cree que una persona con una psicopatía severa puede tener una buena calidad de vida solo con terapia y sin medicamentos?

Está perfectamente documentado que muchas personas con psicosis graves pueden tener una buena calidad de vida sin psicofármacos. En realidad, la pregunta correcta es : ¿Pueden los medicamentos psiquiátricos empeorar la calidad de vida de las personas en promedio? Actualmente, mi grupo de investigación está estudiando la calidad de vida con y sin antidepresivos.

Hay muy pocos estudios publicados a este respecto y no tenemos acceso a los estudios no publicados por la Agencia Europea del Medicamento, aunque sabemos que no son pocos. En nuestra opinión, está claro por qué tan pocos estudios han sido publicados: sus resultados no dejan en buen lugar a la industria farmacéutica.


original en http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/medicamentos-psiquiatria-psicofarmacos-peligros_0_517249096.html

jueves, 4 de agosto de 2016

La industria farmacéutica es la tercera mayor 'fábrica de millonarios'


RedacciónMédica, 31 de julio de 2016
La industria farmacéutica es la tercera mayor 'fábrica de millonarios'



Este sector es capaz de generar el 30,1 por ciento de la riqueza del mundo desde este año hasta 2025
El sector farmacéutico está en el 'top 3' mundial.


 La industria farmacéutica es la tercera mayor 'fábrica de millonarios'

La industria farmacéutica es una máquina de hacer millonarios. Tanto es así que este sector es el tercero que mayor número de riqueza genera en el mundo, según el informe anual de la consultora Capgemini publicado recientemente.

En concreto, el sector de la salud (principalmente las farmacéuticas) generará el 30,1 por ciento del patrimonio desde este año hasta 2025. Este porcentaje le sitúa en el ‘top 3’ mundial, solo por detrás de los servicios financieros, que lideran el ranking con un 35,7 por ciento de posibilidad de crear grandes fortunas y el sector tecnológico, con un 30,9 por ciento, que también moverá importantes cantidades de dinero.

Tras ellos se sitúa la Fabricación, que, a pesar de  verse muy afectado por la desaceleración económica de China en 2016, tendrá un impulso del 22,3 por ciento. También Inmobiliaria y Construcción (20,3 por ciento); las Telecomunicaciones (20,2 por ciento); la Educación (19,8 por ciento); la Agricultura y la Minería (18,9 por ciento); la Aeronáutica y el Transporte Aéreo (18 por ciento); la Energía Renovable (17 por ciento) o el sector del entretenimiento, con un 15,2 por ciento, tienen gran potencial de general millonarios.

Al final del ranking quedan el Comercio al por menor y al por mayor (14 por ciento, porque depende prácticamente de la confianza y del poder adquisitivo del consumidor para generar riqueza); el Transporte (13,9 por ciento, si se beneficia de la bajada del precio del petróleo); los Recursos Naturales (13,5 por ciento); el Sector Energético (6,6 por ciento); y, por último, el Alojamiento y los Servicios Alimenticios (4 por ciento).

Para elaborar esta clasificación, los expertos de la consultora Capgemini analizan cuáles son y serán los sectores más punteros en creación de riqueza en el mundo en la próxima década, teniendo en cuenta una serie de factores como la innovación, la inversión y el desarrollo.


informe de la consultora Capgemini

original  http://www.redaccionmedica.com/secciones/industria/la-industria-farmaceutica-es-la-tercera-mayor-fabrica-de-millonarios--4450

Nanoemulsiones a base de aceites esenciales para el tratamiento de la onicomicosis: caracterización fisicoquímica, mecanismos antifúngicos y administración transungueal

  Carlos N. Sopán-Benaute 1 1.         Research Group on Natural Products and Bioactive Substances (GIPRONAS), Facultad de Farmacia y Bioq...